El periodo rosa

 

En 1996, Kuropatwa pasó una temporada en una clínica de rehabilitación de California. En ese mismo año, en la XI Conferencia Mundial sobre SIDA en Vancouver, los científicos dieron a conocer los resultados de un cóctel retroviral para combatir la enfermedad. Para Kuropatwa, fue una luz de esperanza, que se reflejó en la mundialmente famosa muestra Cóctel (1996). Aquellas coloridas fotografías de píldoras se convirtieron en un ícono artístico de la lucha contra el SIDA.

Kuropatwa en la inaguración de la muestra Cóctel - 1996.

 

El año 1996 marcó el final del período azul de Kuropatwa y su ingreso al período rosa, que se manifestó en su arte a través de la realización de trabajos mucho más coloridos, presentados en las muestras Familia (1997), Marie Antoinette (1998) y Mujer (2001), todas ellas cargadas de colores y esperanza de una persona que sentía haber vuelto a nacer.

Folleto de la muestra Marie Antoniette - 1998.

 

Uno de los grandes momentos de los ‘90 eran las vacaciones de Kuropatwa en la casa de José Ignacio, a 40 kilómetros del balneario uruguayo de Punta del Este. Kuropatwa pasaba el verano viviendo la dolce vita, rodeado de un círculo de amigos de artistas, intelectuales, músicos y estrellas de cine. Comían lechón adobado con miel y especias en la playa bajo los rayos del sol, y tomaban champagne a toda hora. Kuropatwa, que volvió a celebrar la vida gracias al cóctel, se convirtió en un activista por los derechos de los enfermos de SIDA. Asistió a programas de TV y publicó artículos en periódicos para difundir cómo era la vida con la enfermedad, luchar contra la discriminación y pedir al Estado la provisión de medicamentos gratuitos para los pacientes.

Kuropatwa obsequia una copia de su famosa Rosa Cóctel a la conductora de TV Mirtha Legrand. La imagen se convirtió en un símbolo de esperanza en la lucha contra el SIDA.

 

 

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